
Hemos recorrido los
Champs-Élysées y llegado hasta el
Marché de Noël, pasando también por la
Place de la Concorde.
Allí estaba el famoso obelisco egipcio con sus jeroglíficos y ya habían inaugurado la noria gigante del Carrusel:
la roue de Paris.
Lo mejor ha sido lo que han disfrutado algunos comiéndose una crêpe de chocolate